vivienda en nakameguro Tokio

El concurso propone el diseño de una vivienda individual para una familia joven con hijos, construida en un solar limitado en Nakameguro, Tokio. El proyecto debe abordar los retos de densidad urbana, privacidad, luz y la integración sensible al tejido existente.

Concepto y forma

La propuesta se articula como un pliegue vertical y horizontal que adapta la vivienda al solar estrecho y al desnivel del terreno. No es una volumetría rígida sino una forma que se dobla para una relación íntima con la calle y el cielo.
El gesto del pliegue permite reservar espacios intermedios —patios, terrazas, lucernarios— que conectan interior y exterior, haciendo de la luz un elemento esencial del recorrido.

Espacialidad

En planta baja se sitúan las zonas de día: salón, cocina y comedor fluyen en continuidad, abiertas hacia un pequeño jardín interior. Gracias al desnivel, desde esta planta también se accede a una terraza elevada con vistas parciales al río.
En los niveles superiores se organizan los dormitorios: los hijos comparten una zona flexible, con posibilidad de abrirse, e incorporan mirillas o ventanas estratégicas que permiten vistas al cielo o al paisaje urbano. La suite principal se repliega para tener privacidad, balcón y conexión visual hacia abajo.
La planta sótano alberga instalaciones, sala común flexible (estudio / taller) y zona de servicio, aprovechando el desnivel del terreno para que esta planta no parezca un sótano tradicional.

Materialidad y luz

Se apuesta por una paleta de blancos empastados, hormigón claro, madera natural y vidrios deslizantes.
Los pliegues en fachada funcionan como aleros o brise-soleil endémicos que protegen del sol de verano y permiten asoleamiento en invierno. Lucernarios alineados con la geometría plegada introducen luz zenital en espacios interiores profundos.
Vidrios filtrantes y paños translúcidos regulan la privacidad hacia las viviendas contiguas, evitando muros ciegos, pero preservando el carácter íntimo del hogar.

Sensaciones y significado

La casa buscaba ser un refugio urbano que también respira. Una arquitectura que no se impone, sino que se pliega sobre sí misma para dialogar con la densidad de Tokio. Donde la luz, el silencio y la materia se conjugan para ofrecer una experiencia doméstica rica.
El resultado es una vivienda que
vive en su envolvente, se adapta al lugar y ofrece un hogar que celebra la cotidianidad con elegancia discreta.