



Restaurante Gallina Negra
El proyecto de reforma del Restaurante Gallina Negra nace de una idea sencilla pero poderosa: divertirse cocinando y compartir ese disfrute con clientes y amigos en un espacio que se siente como una casa. La propuesta arquitectónica responde así a un programa de necesidades, pero también a una filosofía de vida donde la gastronomía y las sensaciones van de la mano.
Concepto y experiencia
El diseño se plantea como un recorrido gastronómico, una sucesión de espacios que acompañan al visitante y lo invitan a descubrir. El restaurante no se concibe solo como un lugar para comer, sino como un escenario de experiencias donde cada rincón, cada detalle, aporta un matiz de sorpresa y cercanía.
Espacio y materialidad
El proyecto aprovecha la entrada de luz natural mediante aperturas cenitales que transforman la percepción del espacio a lo largo del día. Los suelos y las texturas de las mesas generan contrastes táctiles y visuales, mientras que pequeños “trampa antojo” y detalles escondidos sorprenden al comensal, reforzando la idea de descubrimiento.
La reforma se integra en el Barrio del Cabañal, donde la proximidad, el trato cercano y el espíritu vecinal son parte fundamental del carácter del lugar. El diseño potencia esta dimensión acogedora, logrando que cada cliente se sienta invitado a formar parte de la comunidad.
Color y atmósfera