


Vivienda Albalat
La Vivienda Albalat se concibe a partir de un gesto claro y esencial: el pliegue.
El proyecto se dobla sobre sí mismo para diferenciar dos ámbitos complementarios —la zona pública y la zona privada—, generando una organización espacial fluida, continua y llena de matices.
Concepto y forma
La idea del pliegue no es solo formal, sino también funcional.
Este gesto arquitectónico articula el recorrido, ordena la luz y define la intimidad, estableciendo una relación directa entre el movimiento del cuerpo y la forma construida.
Así, la vivienda se configura como un volumen que se adapta, se repliega y se abre, buscando el equilibrio entre exposición y recogimiento.
Espacialidad y materialidad
El proyecto apuesta por una arquitectura limpia y silenciosa, donde cada superficie tiene un papel estructural y expresivo.
Las líneas curvas suavizan las transiciones entre espacios, mientras que los planos horizontales prolongan las estancias hacia el exterior, diluyendo los límites entre dentro y fuera.
Experiencia
La Vivienda Albalat propone una manera de habitar basada en la claridad, el confort y la sencillez.
Una casa que se entiende como una secuencia de gestos continuos, donde la geometría se transforma en experiencia cotidiana, y donde el acto de doblar el espacio se convierte en una forma de construir la vida.